Atención psicólogica

«Somos lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros» Jean Paul Sartre

Diseño sin título (7)

¿Qué entendemos por Atención psicológica?

Frecuentemente creemos que cuando cambiemos las cosas que no nos gustan o nos hacen daño podremos aceptarnos y querernos, y mientras tanto vivimos en conflicto y rechazando partes que forman parte de nosotros. Sin embargo, está probado que el cerebro aprende mejor desde la amabilidad que desde la exigencia. Si aprendo a quererme, tendré la motivación de generar los cambios que me permitan superar lo que me esté generando malestar, así como fomentar y cuidar las facetas de mi vida que me aportan bienestar.

El objetivo de la atención psicológica, además de la solución de problemas o la reducción del malestar, es el desarrollo de la persona en su contexto, respetando su derecho a tomar decisiones en función de su sistema de valores y empoderándonos para aumentar nuestra capacidad de autonomía.  Para ello es vital la aceptación personal. 

¿Cuándo pedir ayuda psicológica?

Vivimos en una sociedad que no nos enseñan a gestionar nuestras emociones, nos impone tiempos a contrarreloj, y nos exige estar felices a pesar de nuestras circunstancias para ser aceptados. Por muy adversa que sea la situación, son nuestros actos, nuestra forma de evolucionar, de transformar el dolor y de dirigirnos a nuestros valores lo que nos termina de conformar como personas.

Reconocer la necesidad de ayuda y buscar apoyo psicológico es el primer paso para recuperar nuestro bienestar. La terapia nos ayuda a poder hablar libremente sin sentir que nos juzgan, poder ser más auténticos a la hora de expresarnos y  saber que nos escuchan desde un lugar seguro. Nos permite que alguien nos ayude a despejar nuestra mente, desenmarañar los pensamientos que nos resultan conflictivos o confusos, facilitando que nos enfrentemos a retos y cambios que pueden parece imposibles de superar sin apoyo externo. 

De esta manera, la atención psicológica nos ofrece un espacio único de confianza y respeto donde despertar la escucha interna, reconocer nuestros sentimientos y malestares para reconectar y empoderarnos. 

¿Cómo se desarrolla el proceso terapéutico?

Cada terapia se debe construir de manera conjunta entre la terapeuta y la persona, creando un vínculo de seguridad y confianza para poder establecer una buena relación terapéutica.  Cada proceso terapéutico es distinto y se adapta a las necesidades y posibilidades de cada persona, aunque en términos generales sigue la siguiente estructura.

Es muy importante también entender, que la terapia NO SE LIMITA a las sesiones con el terapeuta, si no que se apoya en otros materiales para casa como pueden ser lecturas, audios, ejercicios de respiración, actividades de reflexión… 

Es la primera fase de la terapia, la toma de contacto donde se recoge la información más relevante de la persona y la situación que le ha hecho venir a consulta. En términos generales se realiza con una entrevista abierta, semiestructurada, o mediante cuestionarios en función del perfil personal. El objetivo es establecer el encuadre terapéutico, que comprende principalmente los siguientes elementos:

  • Entender cuál es la demanda de la persona
  • Conocer sus expectativas, pensamientos y emociones respecto a su situación actual
  • Presentar el método de trabajo del terapeuta
  • Establecer la duración y frecuencia de las primeras consultas
  • Aclarar posibles dudas de la persona consultante
  • Consecuencias de faltar a la sesión
  • Forma de pago

Diseñar el tipo de terapia que se va a desarrollar y las técnicas que se van a emplear, estableciendo los objetivos terapéuticos que se van a trabajar de manera conjunta.

Definir a qué objetivos se les da prioridad y la importancia del trabajo personal y la realización de las actividades para casa, así como el apoyo terapéutico fuera de las sesiones, con el fin de orientar la terapia en una dirección conjunta y alcanzar los objetivos pactados de la forma más amable y eficiente para la persona.

Es el desarrollo en sí de la terapia, donde se empieza a trabajar para conseguir los objetivos propuestos. Entrenaremos diferentes técnicas para gestionar el malestar que nos genera nuestra situación actual, desarrollaremos conocimientos y herramientas que nos permitan un mejor afrontamiento de la problemática, y aprenderemos a ir aumentando nuestra capacidad de autonomía y sanación.

Una vez que se consiguen los objetivos terapéuticos, no se termina la relación terapéutica, sino que continuamos realizando un seguimiento de la evolución personal que nos permita asegurar que lo aprendido en terapia se va poniendo en práctica en la vida diaria. Para ello, se irán reduciendo la frecuencia de las sesiones a medida que la persona desarrolle herramientas suficientes para ir afrontando las problemáticas actuales y futuras, hasta que tenga la autonomía suficiente para no necesitar nuestro acompañamiento.

También estableceremos unas sesiones de seguimiento y supervisión para asegurarnos que no hayan recaídas. Por lo general, recomendamos una sesión de supervisión a los 3 meses y otra a los 6, aunque esto depende del caso y la persona.

Enfoque y metodología:

Nos enfocamos en los conceptos de inclusión y diversidad, entendiendo que cada persona es única e irrepetible, y que por lo tanto, la atención psicológica es un apoyo para darnos cuenta de lo que está sucediendo y asumir la responsabilidad y la toma conciencia del sentido que queremos dar a nuestra vida, en función de nuestras capacidades y necesidades.

Nuestra visión de la persona se fundamenta en el Modelo Biopsicosocial (Engel, 1977). Trabajamos desde un enfoque HOLÍSTICO que conjuga cuerpo, emoción, mente y espíritu. Dotamos de herramientas que nos ayudan a identificar conductas y pensamientos que nos generan malestar,  desarrollar la inteligencia emocional, y conectar con la parte más instintiva de escucha y conciencia corporal. 

Es por esto que complementamos el enfoque  tradicional psicoterapéutico con diferentes técnicas y herramientas adaptadas a cada caso, como son las cognitivo-conductuales, gestálticas, arteterapia, cuentoterapia, yoga, meditación, etc.

Para ello complementamos el enfoque tradicional psicoterapéutico apoyándonos técnicas y estudios de investigación de probada eficacia, entre las que destacamos las siguientes:

  • Trabajo corporal integrativo
  • Enfoque sistémico y gestáltico
  • Enfoque antropológico
  • Perspectiva de género
  • Yoga terapéutico y mindfulness
  • Trabajo corporal integrativo
  • Enfoque sistémico y gestáltico
  • Enfoque antropológico
  • Perspectiva de género
  • Yoga terapéutico y mindfulness