«Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena» Ingmar Bergman
La idea más común es que existe un comienzo de la vejez, generalmente establecido en la edad de jubilación y, que ello conlleva pérdida, declive y deterioro. Sin embargo, la vejez es otra etapa de la vida, a la que llegamos con diversos bagajes y experiencias tanto en el estado físico, como en nuestra historia de aprendizaje y circunstancias sociales que hayamos vivido. Por esto, una de las características más notables del proceso de envejecimiento es la enorme variabilidad que existe.
Las necesidades de este colectivo, y la manera que tiene de entender el mundo, están continuamente cambiando. Es vital hacer hincapié en el desarrollo de las propias potencialidades para reconducir hacia una nueva manera de habitar (vivir) esta etapa. Por esto, una buena salud (tanto física como psicológica) es fundamental para que las personas mayores mantengan su independencia y continúen integradas en la vida familiar y en su comunidad.
¿En qué consiste la terapia en la tercera edad?
La terapia para la tercera edad provee de apoyo, orientación y asesoramiento para que la persona mayor pueda tener un envejecimiento activo y saludable y mejorar su calidad de vida.
Es necesario tanto abordar los cambios y pérdidas de recursos físicos, psicológicos y/o sociales asociados a esta etapa, como prevenir estados de ánimo negativos y trastornos afectivos por el sufrimiento que éste cambio de roles puede acarrear. También es una etapa donde muchas personas realizan un balance y un examen de cómo ha sido su vida. Por ello, la terapia con adultos mayores se centra en desarrollar habilidades de afrontamiento para una mejor adaptación a estos cambios y crisis vitales.
En estas edades, también pueden presentarse trastornos psicóticos, deterioros cognitivos y demencias; por lo que en ocasiones es importante una valoración inicial del estado cognitivo y de la autonomía de la persona. Por esto, otra rama de estas intervenciones terapéuticas está ligada a la mejora de funciones cognitivas, con el fin de prevenir el deterioro cognitivo, o mantener las capacidades el mayor tiempo posible, o aprender nuevas técnicas para adaptarnos a las posibles limitaciones creadas por enfermedades como ictus, hemiplejias, enfermedades neurodegenerativas, pérdida de la movilidad….
A veces, la persona se encuentra al cuidado de otros o no es totalmente independiente. Por esto, es también importante conocer los tratamientos farmacológicos que está tomando y sus posibles efectos secundarios, así como el apoyo familiar y social con el que cuenta.
De ahí que el objetivo de la terapia en la tercera edad sea ayudar a la persona a comprender qué le ocurre, que valore sus capacidades y mantenga un buen autoestima, y que desarrolle estrategias para adaptarse a las limitaciones y dificultades que vayan surgiendo en el día a día, con el fin de mejorar la calidad de vida de la persona y su participación en la sociedad de una forma más satisfactoria.
Beneficios principales:
Está demostrado que la terapia en el adulto mayor mejora la calidad de vida de la persona. Ayuda mantener una buena autoestima, a estimular el pensamiento y a tomar acción y a mantenerse integrada en la sociedad. Además, brinda apoyo y aporta estrategias de afrontamiento para adaptarse a los cambios vitales y las pérdidas asociadas a esta etapa, favoreciendo la gestión emocional y reduciendo los estados de ánimo negativos. A la vez, la evolución en terapia va a depender del problema al que se enfrente la persona, el grado de su estado emocional y grado de su afectación cognitiva y física. De esta manera, los beneficios de la terapia de la tercera edad son múltiples:
- Afrontar y elaborar pérdidas.
- Gestionar sentimientos asociados a la soledad y el aislamiento.
- Mejorar la adaptación y la flexibilidad ante los cambios vitales.
- Potenciar el funcionamiento cognitivo (atención, orientación, memoria…).
- Aumentar el autoestima y el funcionamiento afectivo.
- Generar y/o mantener una red de apoyo.
- Prevenir el aislamiento y fomentar el interés y la participación activa en la sociedad.
- Acompañar el acercamiento a la muerte.
¿Qué tratamos?
- Trastornos de la alimentación
- Trastornos del sueño
- Trastornos del estado de ánimo: Depresión, Distimia, Trastorno Bipolar, Trastorno obsesivo-compulsivo…
- Trastornos de ansiedad: ansiedad generalizada, miedos y fobias, ataques de pánico, obsesiones y compulsiones.
- Cambios sexuales y corporales: deseo sexual y actividad sexual y a la relación con el cuerpo.
- Cambios culturales
- Habilidades sociales y comunicativas
- Inteligencia emocional y autoestima
- Problemas familiares: gestión de separaciones y crisis familiares, problemas de comunicación y convivencia
- Conflictos relacionales: adaptación a nuevos entornos, aislamiento, falta de integración y participación
- Transiciones vitales y procesos de duelo: cambios laborales, pérdida de seres queridos, capacidades físicas y/o cognitivas…
- Gestión de problemas de salud y dolor crónico: fibromialgia, procesos oncológicos, deterioro físico, enfermedades crónicas y degenerativas….
- Evaluación neuropsicológica: estimulación cognitiva, detección y manejo de síntomas asociados al deterioro cognitivo, apoyo a la familia en caso de demencia.
