Terapia para adultos

«La madurez incluye el reconocimiento de que nadie va a ver nada en nosotros que no podamos ver en nosotros mismos. Dejar de esperar a un productor para producir uno mismo» Marianne Williamson

La edad adulta está llena de responsabilidades y presiones y no siempre conseguimos materializar nuestros objetivos. Esto puede generar sensación de malestar, derrota o incapacidad, por lo que es importante revisar en qué aspectos no nos sentimos insatisfechos y de qué manera podemos de-construirnos y re-construirnos para alcanzar una mayor satisfacción y bienestar. Dentro de la edad adulta podemos diferenciar dos etapas:

  • De los 18 hasta los 40/45: La tarea principal de la persona es “construir su propia vida”. Lograr vínculos fuertes de amistad, construir una profesión, gestionar su propia economía, crear un hogar…
  • De los 40/45 a los 65: revisar lo construido para ver si nos satisface o si necesitamos hacer cambios, a la vez de afrontar la pérdida de juventud. Aumentar la productividad laboral, cambiar de profesión, cambios de pareja, educar a la familia, dedicarnos más tiempo de autocuidado…

¿En qué consiste la terapia para adultos?

Ser adulto no es fácil. Somos responsables de lo que hacemos y de lo que decimos, y además somos muchas veces responsables también de otras personas que dependen de nosotros (menores, familiares que se hacen mayores, mascotas…). Se hace muy difícil tener tiempo para una o uno mismo y esto, a veces, pasa factura: estrés, ansiedad, tristeza, malestar emocional… Solo cuando estamos bien y nos cuidamos, podemos cuidar y hacer felices a los demás.

Es por esto que la terapia en la adultez nos ofrece la posibilidad de parar y dedicarnos algo de tiempo para buscar el propio bienestar emocional y descubrir los cambios que necesitamos para alcanzarlo. Nos permite encontrar un espacio seguro que nos permita tomar consciencia de las necesidades y dificultades por las que atravesamos y cómo nos afectan en nuestra vida diaria. La terapia para adultos, también nos facilita un espacio de desarrollo personal, por lo que no solo es recomendada ante situaciones difíciles, sino también en momentos donde queramos crecer como personas a través de orientación y acompañamiento profesional.

Durante la terapia, podemos aprender cuáles son los patrones que nos producen malestar, cómo generar vínculos más sanos con quienes nos rodean y cómo integrar acontecimientos traumáticos. Resolver conflictos que nos provoquen sufrimiento y desarrollar herramientas de autocuidado. De esta manera, podemos descubrir cuáles son nuestros límites y fortalezas, con el fin de desarrollar los recursos y habilidades necesarias para un mejor afrontamiento presente y una mayor autonomía futura.

Beneficios principales:

Muchas veces esperamos a que el malestar nos supere antes de pedir ayuda. Vivimos en una sociedad en la que nos hacen creer que ser vulnerable es ser débil y que tenemos que encontrar soluciones por nosotr@s mism@s. Sin embargo, el apoyo y el acompañamiento de un profesional de la salud puede ayudarnos tanto a prevenir que lleguen a desarrollarse futuros trastornos por el agotamiento que supone llevar esta carga a solas, como darnos otra perspectiva que amplíe nuestros puntos de vista sobre nuestras experiencias. Reaprender a darle significado a nuestras emociones, integrar nuevos hábitos y conductas, y desarrollarnos de una forma más armoniosa respecto a nosotras y nosotros mismos y con quienes nos rodean. Entre los beneficios de la terapia podemos destacar:

  • Sanar viejas heridas.
  • Conectar con tu niñx interior.
  • Crear vínculos más sanos con tu entorno.
  • Mejorar el amor propio, la autoestima y la aceptación.
  • Aumentar la satisfacción laboral.
  • Gestionar duelos y crisis vitales.
  • Enfrentarnos a desafíos y tomar decisiones más conscientes.
  • Conocernos mejor y prevenir futuros malestares.
  • Afrontar problemas de salud desde el cariño y el respeto.

¿Qué tratamos?

  • Trastornos de la alimentación
  • Trastornos del sueño
  • Trastornos del estado de ánimo y Trastornos de Personalidad: Depresión, Distimia, Trastorno Bipolar, Trastorno Límite, Trastorno obsesivo-compulsivo.
  • Trastornos de ansiedad: ansiedad generalizada, miedos y fobias, ataques de pánico, trastorno de estrés postraumático, obsesiones y compulsiones (TOC).
  • Trastornos del apego
  • Altas capacidades
  • Identidad de género y autoconcepto
  • Orientación sexual.
  • Cambios culturales
  • Habilidades sociales y comunicativas 
  • Inteligencia emocional y autoestima
  • Gestión de problemas de salud y dolor crónico: fibromialgia, Enfermedad de Crohn, procesos oncológicos…
  • Adicciones
  • Transiciones vitales y procesos de duelo: cambios laborales, matrimonio, pérdida de seres queridos, rupturas, independencia de los hijos…
  • Trastornos del control de impulsos: agresividad, control de la ira, cleptomanía, ludopatía, adicción a las compras, a Internet, al trabajo…
  • Problemas familiares: gestión de separaciones y crisis familiares, problemas de comunicación y convivencia.
  • Conflictos  relacionales: pareja, trabajo, acoso laboral…