Descubre qué enfoque se adapta más a ti

Las técnicas y la práctica del yoga se adapta a las necesidades y posibilidades de cada persona. Puede haber más énfasis en  la relajación, la meditación y la visualización, en la propiocepción o en la rehabilitación; y se le da especial relevancia al alineamiento corporal. También puede existir el uso de apoyos (como mantas, sillas, bloques, cinturones…) para una mayor adaptación a las necesidades y diversidad corporal. 

Yoga Terapéutico

La creencia de que los humanos (y los animales) contienen una capacidad de curación innata, a la que se accede a través del cuerpo, es una metodología orientadora en el tratamiento del trauma contemporáneo. El Dr. Peter Levine, creador de un enfoque naturalista del trauma que incluye el cuerpo, llamado Somatic Experiencing (SE), describe cómo «nuestros instintos para sanar y autorregularse, están involucrados a través de la conciencia de sensaciones corporales que contradicen los estados de parálisis e impotencia, y que restauran la resistencia, el equilibrio y la integridad «.

Es por esto, que adaptar y acercar la práctica del Yoga a la población de tercera edad, población infantil, con diversidad funcional y corporal, y a los problemas de salud mental; es parte del abanico de la población que podemos y debemos abordar con Yogaterapia.

Según la AEYT, (Asoc. española de Yoga terapéutico), el Yoga Terapéutico está fundamentado en el conocimiento de la anatomía, fisiología y patología del cuerpo humano. Su práctica se realiza en función de las características biomecánicas y patológicas de la persona practicante con el objetivo de equilibrar nuestro físico y nuestra mente de manera individualizada. La práctica de Yoga Terapéutico supone también una potente HERRAMIENTA PREVENTIVA tanto desde el punto de vista físico como psicológico. 

El Yoga Terapéutico trata nuestras dolencias, sobre todo a través del desarrollo de una conciencia despierta, y se apoya en la premisa de que el cuerpo tiene numerosos recursos y está dotado con una amplia capacidad para la autorregulación y autoequilibrio.

Yoga sensible al trauma

Está demostrado que si hay trauma, en el momento del evento traumático, las partes del cerebro que manejan el habla y la memoria pueden bloquearse y producir estados disociativos – por eso a menudo oímos a gente después de un accidente o suceso violento, que dice que no se acuerda de lo que pasó o que tiene lagunas-. Debido a que el yoga no es verbal, puede ayudar a aquellas personas que experimentan el cierre de su centro de habla y/o memoria, a usar el cuerpo como un medio de autoexpresión. El simple acto de mover el cuerpo puede crear una gran sensación de logro para las personas cuyos cuerpos han sido congelados o adormecidos por sus experiencias. Como muestra B. Van der Kolk en el libro “El cuerpo lleva la cuenta”:

  • Nuestro cuerpo sí recuerda: a través del movimiento podemos reactivar, y así recordar mentalmente y procesar la información. 
  • A menudo en adicciones, traumas, o enfermedades graves, la conexión con el cuerpo se pierde: puede ser una parte nuestra que no nos protegió cuando tenia que hacerlo, que trae recuerdos que preferimos olvidar, o que ha sufrido un dolor tan grande que el cerebro no ha podido sostener la atención sobre ésta área.
  • Podemos usar técnicas para que cuando se produzca esa reconexión y el recuerdo aflore, ocurra de una forma segura, y permita a la persona recuperar la confianza en si misma y la intuición sobre lo que es positivo para ella, para que así pueda aceptarlo y procesarlo.

Un resultado común del trauma es la HIPERACTIVACIÓN, por lo que una práctica de yoga suave y sensible al trauma ofrece la oportunidad de experimentar un cambio en los estados mentales. A través del yoga, podemos pasar de estar hiperactivos a sentirnos relajados, pudiendo conectar de nuevo con lo «no patológico». En general, un enfoque somático puede alterar radicalmente la fisiología del cuerpo: “puede reconectar el tronco encefálico y cambiar el sistema de miedo en el cerebro. Puede regular el equilibrio entre los sistemas nerviosos simpático y parasimpático, y activar los nervios craneales para que su cuerpo no responda a todo como si estuviera lastimado «.

Por eso, en diferencia de otros estilos de yoga, el yoga enfocado al trauma pone énfasis en que las personas que practican se sientan SEGURAS, dándoles alternativas de cómo hacer las posturas o dándoles la libertad de si desean o no hacer una postura. El lenguaje utilizado también sobresale en este tipo de práctica, ya que la persona que facilita estas clases no dicta instrucciones sino que invita o sugiere a quien practica a hacer algo desde el autocuidado, siendo la persona que guía una acompañante en el proceso sanador.  En las clases de Yoga sensible al trauma no existe el objetivo de aprender posturas, o desarrollar cualidades físicas, se trata de recuperar nuestro sentido de ser, como seres valiosos, confiados y sensibles a nuestras necesidades.

Hatha y Vinyasa yoga

  • HATHA YOGA:

Podríamos decir que el Hatha Yoga se considera la práctica “madre” del Yoga de asanas, y es una parte del Raja Yoga (yoga de reyes). El Hatha tradicional mezcla posturas (asanas) que incrementen tanto fuerza como flexibilidad, ejercicios de respiración (pranayamas), candados energéticos (bandhas) y posiciones de manos (mudras). Sin embargo, a menudo se utiliza la denominación Hatha yoga para una práctica más estática de esta disciplina, centrada en mantener la postura durante algunos ciclos de respiración. Poniendo el enfoque en EL EQUILIBRIO, LA ATENCIÓN Y LA PAUSA. Para quienes se inician en el Yoga, el Hatha Yoga es muy recomendable. Aunque esta rama tradicionalmente abarca no solo el aspecto físico, sino también el espiritual, la práctica aumenta la fuerza muscular y la flexibilidad, mejorar la postura y el control del cuerpo, nos sirve para reducir o eliminar el estrés (sobre todo a través de la respiración), y nos ayuda a focalizar la atención y aprender a relajarnos.

Aprendemos a lidiar con la incomodidad y entrenamos nuestro cuerpo y nuestra mente para buscar la comodidad de cada postura con la ayuda de la respiración.

  • VINYASA YOGA:

Vinyasa yoga pertenece al Hatha Yoga. Su significado es “unión de respiración y movimiento”. El tradicional SALUDO AL SOL es un ejemplo de esto. Vinyasa Yoga es  dinámico, busca coordinar movimiento y respiración y canalizar nuestra energía. Cada movimiento va acompañado de una inhalación, exhalación o retención, con el fin de crear un patrón específico o un flujo de movimientos. El Vinyasa Flow o Vinyasa Fluido, se mueve progresivamente entre postura y postura (asanas) en secuencias de movimientos sincronizados con ujjayi pranayama. Se entrelazan las posturas durante tiempos variables mientras se mantienen el flujo rítmico de la respiración. Muchas clases de Vinyasa Flow aplican los principios de alineación Yyengar, acciones energéticas en las posturas y el uso de soportes. También puede combinarse con otros tipos de yoga como el Yoga Restaurativo, más enfocado a la relajación, armonía y revitalización. 

Se recomienda comenzar con la práctica de Hatha, para afianzar asanas y pranayamas, y una vez que hayamos ganado experiencia, comenzar a introducir el Vinyasa Yoga.