Vivimos en una sociedad donde no nos enseñan a gestionar nuestras emociones, nos imponen tiempos a contrarreloj, y nos exigen estar felices a pesar de nuestras circunstancias para ser aceptados. Aún en muchos entornos ir al psicólogo puede ser considerado un tema tabú, y nos encontramos con juicios como que si voy al psicólogo «estoy mal de la cabeza» o «soy débil para solucionar los problemas por mí cuenta». Sin embargo, reconocer la necesidad de ayuda y buscar apoyo psicológico es el primer paso para recuperar nuestro bienestar.
La figura del psicólog@, nos ayuda a poder hablar libremente sin sentir que nos juzgan, poder ser más auténticos a la hora de expresarnos y saber que nos escuchan desde un lugar seguro. La terapia nos permite que alguien nos ayude a despejar nuestra mente, desenmarañar los pensamientos que nos resultan conflictivos o confusos, facilitando que nos enfrentemos a retos y cambios que pueden parece imposibles de superar sin apoyo externo. Es por esto, que la atención psicológica ofrece un espacio único de confianza y respeto donde despertar la escucha interna, reconocer nuestros sentimientos y malestares para reconectar y empoderarnos.
- La Psicología nace a finales del siglo XIX y es la ciencia que se ocupa a nivel teórico y práctico al estudio e investigación de los aspectos biológicos, sociales y culturales del comportamiento humano, tanto a nivel social como individual, así como también del funcionamiento y desarrollo de la mente humana.
Un psicólogo clínico o sanitario, es un profesional de la salud mental, que a la vez que puede realizar labores de apoyo y orientación, también está habilitado a tratar diversas patologías y trastornos mentales, haciendo procesos de evaluación y diagnóstico, e intervención psicológica.
- El Coaching nace aproximadamente hace unos 30 años en USA con el objetivo de aumentar el rendimiento de los atletas, y desde entonces, se ha ido extendiendo a otros ámbitos.
Podríamos entender el Coaching como una metodología que se basa en los principios de la psicología para el desarrollo personal. Es un acompañamiento por parte de un experto, el Coach, que tiene el fin de aprovechar las capacidades de las personas para que puedan conseguir los objetivos propuestos, así como dotar de ciertas herramientas para la resolución de problemas y la mejora de resultados.
Sinergias entre Psicología y Coaching
A pesar de las posibles rivalidades que se han creado entre la psicología y el coaching, son dos profesiones que se complementan: ambas profesiones ayudan a la persona a mejorar en su desarrollo personal, y poseen herramientas para acompañar a la persona desde la empatía, la escucha activa, el respeto y la confidencialidad.
Si quieres más información puedes consultar las siguientes entradas sobre atención psicológica y coaching, o ponerte en contacto con nosotras y te asesoraremos sobre la profesional que mejor se adapte a tus necesidades.
Cada proceso terapéutico es único, por lo que la frecuencia de las consultas depende tanto de los motivos de la consulta, como de las posibilidades y preferencias de la persona.
Hay quienes quieren consultar sobre un tema específico y puntual. Este tipo de consultas normalmente están relacionadas con bloqueo circunstancial o la necesidad de tomar una decisión desde un punto de vista más holístico y reflexivo.
En otros casos, se necesita una terapia más a medio o largo plazo para abordar problemáticas más profundas. Aquí, el proceso terapéutico es más eficaz cuando se sigue una regularidad en las consultas, bien sea de forma semanal o cada 15 días. Esto dependerá tanto del nivel de interferencia del malestar en el día a día de la persona, como de las posibilidades económicas y temporales. También influirá en el proceso si la persona realiza o no las actividades de apoyo que se envían para realizar fuera de la consulta.
Sea cual sea el caso, la frecuencia de las sesiones se realiza de mutuo acuerdo en la primera sesión.
La duración del proceso terapéutico varía en cada persona. Los motivos de la terapia son muy diversos, por lo que la duración de ésta, no sólo depende del terapeuta, si no de las circunstancias personales de quien va a terapia.
Algunos factores que van a influir en la duración del tratamiento son:
- La problemática a tratar: origen de ésta, frecuencia e intensidad de los síntomas que produce, el malestar que producen o el nivel de interferencia e impacto que ésta tiene en la vida de la persona.
- Factores individuales: experiencia y herramientas previas de la persona, capacidad de afrontamiento, objetivos que se propone, motivación para seguir la terapia, la confianza que deposite en el terapeuta, y el compromiso que asuma consigo misma y con el trabajo que se propone dentro y fuera del proceso terapéutico.
- Factores contextuales: en función de la calidad de la red de apoyo con la que cuente (amigos, familiares, pareja…), del tipo de trabajo que desempeñe, o factores sociales o culturales que nos favorecen o nos oprimen.
Lo que sí refleja la literatura científica, es que a mayor implicación por parte de la persona, más rápido y eficaz será el proceso terapéutico. Por eso nuestras sesiones también irán acompañadas de ejercicios complementarios de seguimiento, por lo que su realización o la ausencia de éstos, influirá en en la mejora personal y en la consecución de los objetivos terapéuticos propuestos.
Las actividades para casa sirven a diferentes objetivos:
- Ayudan a afianzar conocimientos
- Facilitan la interiorización y reflexión de los temas tratados en consulta.
- Contribuyen a poner en práctica lo aprendido en las sesiones.
- Favorecen el autonocimiento.
- Aumentan el control y la autonomía sobre nuestro proceso terapéutico.
- Monitorizan la evolución terapéutica.
Recuerda terapeuta es una figura de apoyo que nos acompaña durante un tiempo determinado, pero es la persona quien necesita mantener una actitud activa y apoderarse de su proceso si se quiere lograr un bienestar significativo y duradero.
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No se contempla la devolución del dinero, pero si el cambio en la fecha y hora de la sesión.
